Les informo (a los dos o tres lectores que tengo xD) que hay bastantes posibilidades de que empiece a "organizar" el blog, dado que me estoy empezando a tomar este proyecto en serio.
Una de las ideas que he tenido (como siempre, brillantisimas) es el hablar cada día de la semana de uno o varios temas predefinidos, la otra es dividir el blog en secciones (estoy a la espera de ver si aprendo de una maldita vez a manejar todo esto jajajaja) no se...como siempre hago en mi vida, improviso sobre la marcha.
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En esta ocasión continuaré con el tema de los libros...me dispongo a relatar una serie de libros y analizarlos según mi (como siempre, particular) opinión, no esperéis el típico análisis de "genero" "autor" "numero de paginas" "sinopsis" NO, esta va a ser mi experiencia par con el libro, buena, mala, regular, o desastrosa, ¡emmmmmmpezamos compañeros!
1) El primero de los libros que analizaré es "El Violín del Diablo" de Joseph Gelinek.
Un libro....peculiar, mezcla los clásicos argumentos de las obras policíacas (asesinatos, misterios, secuestros, inspector super bueno intenta atrapar a malo malote que nadie sabe quien es hasta el final del librito...etc etc) con unos, impresionantes matices musicales que, ficticios o inventados (en este caso ambos), es de agradecer para un músico que un escritor se moleste en ser riguroso a la hora de tratar temas musicales, y mas tratandose en el mundillo de la música clásica, y es que, pese al marcado aspecto policíaco de la obra, la música es siempre un protagonista sin nombre, un telón de fondo en la obra, siempre atrás, pero siempre relevante.
Respecto a los protagonistas, lo tipico, es una de las pocas pegas que puedo ponerle a este libro, son demasiado....convencionales, unos perfectos estereotipos vamos, el malo malisimo encantador, la víctima famosa y rica que muere antes de las 20 primeras paginas, el hijo inocente y listillo que acaba por entorpecer al poli bueno....y así con todos.
No me duró demasiado por que estoy acostumbrado a leer sagas interminables y complejas que requieren el uso de mis veinte sentidos (21, si estoy cachondo) pero ha resultado sorprendentemente bueno.
En resumen, es un muy buen libro, además que no es ningún tochaco, por lo que puede ser el típico librito para leer en el tren o en el bus...
Comprenlo! por un fin de semana que se queden sin comprar whisky o kalimotxo barato y usen ese dinero en este libro...denle un descanso a su pobre hígado y a su maltrecho cerebro.
Sin mas que añadir, de mi, para "yo", conmigo, y por mi.
